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Fecha: 27/10/2012

Fuente: La Información.

Un INEM para discapacitados que sí funciona

  • ‘Juntos somos capaces’ es un programa de la Fundación Mafre.
  • El proyecto incluye discapacitados intelectuales y enfermos mentales.
  • Desde el comienzo de la crisis, el paro se ha convertido en uno de los grandes problemas del país. Con una tasa de desempleo que ronda el 25%, no descubrimos nada si afirmamos que encontrar trabajo se ha convertido en una tarea que está solo al alcance de unos pocos elegidos.

    Pero si la situación general es harto complicada, piense lo que ocurre en un colectivo donde el desempleo alcanza el 75%. Por desgracia, este porcentaje no es exagerado y refleja la situación dramática en la que se hallan los discapacitados intelectuales y enfermos mentales.

    Conscientes de esta lamentable situación, la Fundación Mapfre decidió en 2010 aportar su granito de arena para tratar de paliar esta lacra e integrar a personas de este colectivo en el mundo laboral. “Nuestro objetivo es sensibilizar a más de 10.000 empresas, visitar a más de 2.500, adherir al programa de integración a más de 1.500 y encontrar un trabajo a más de 750 personas”, asegura Fernando Garrido, director del Instituto de Acción Social de la Fundación Mapfre.

    Con menos de dos años de vida, el programa, que recibe el nombre de Juntos Somos Capaces (www.juntossomoscapaces. org), ha conseguido formar a más de 470 discapacitados intelectuales y enfermos mentales, de los que 156 ya forman parte de la plantilla de diversas empresas. Uno de esos afortunados es Víctor Sedano, que en la actualidad trabaja de pinche de cocina en el Restaurante Puerta 57 del estadio Santiago Bernabéu.

    “Es duro, pero me gusta hacer comidas”

    “Las tareas que desempeño son limpiar barcas de pescado, el pulpo, la lubina y los chopitos.También envuelvo bogavantes para congelar, y suelo estar en el office limpiando cazuelas. Pero no solo hago eso, también me encargo de elaborar la ensaladilla rusa. Es un trabajo duro pero me gusta hacer comidas”, explica este joven discapacitado de 22 años, que solo tiene palabras de agradecimiento para todos los que le han ayudado.

    “Los compañeros me han acogido muy bien. Han sido muy amables y me han prestado ayuda en todo lo que iba necesitando. Soy uno más con ellos y este trabajo me ha aportado conocimientos, habilidades y compañerismo. Ahora soy más rápido”. reconoce. Los responsables del restaurante tampoco tienen más que expresiones de elogio hacia su nuevo empleado. Lo mismo ocurre en otras compañías como Kernel Export, AlcampoFCCFnacIkea, Kiabi, Prenatal o la cadena hotelera Oh!tels.

    “Este año hemos potenciado la integración en nuestra plantilla de personas con enfermedades mentales. De hecho, tenemos más del 2% que nos obliga la ley, porque nuestra motivación es la de devolver a la sociedad lo que ella nos aporta. Hasta la fecha, no hemos tenido problemas con nadie. Al contrario, se ha generado un equipo sólido y compenetrado, trabajando todos al unísono y realizando las tareas para las que han sido contratados, sean o no personas con discapacidad”, explica Cristobal Campaña, director de Recursos Humanos de la cadena hotelera.Por sus declaraciones se desprende que las empresas ven esta experiencia como satisfactoria para ayudar a la inserción laboral.

    “La clave que ha provocado que la iniciativa Juntos somos capaces funcione es que trabajamos de una forma diferente. Lo habitual es que se formen a los candidatos en determinadas tareas que, con el tiempo, se ve que no acaban de tener salidas concretas. En cambio nosotros, lo primero que hacemos es hablar con las empresas para buscar la vacante que necesitan. Posteriormente formamos al candidato para ese puesto concreto de trabajo. Y, finalmente, un mediador social o tutor se encarga de ver el proceso y comprobar la adaptación de la persona a la empresa”, explica Garrido.

    El método funciona

    Aunque diferente a lo habitual, la Fundación Mapfre ha demostrado que su método de integración funciona. Para ello nada mejor que escuchar la voz de los propios beneficiarios.

    “El empleo con apoyo es muy importante porque así he podido contar con unas prácticas y una tutora de forma presencial que me ha ayudado a aprender a realizar las tareas, y a relacionarme con mis compañeros y mis jefes. Este proceso duró una semana. Después me comunicaba con mi tutora por teléfono. Y más tarde, no hacía falta que se pasara a verme porque ya no necesitaba ayuda. Gracias a esta oportunidad que me han dado de demostrar como trabajo, conseguí firmar por primera vez en mi vida un contrato indefinido”, asegura Sedano.

    Y es que gracias a iniciativas como la de la Fundación Mapfre, las empresas se están dando cuenta de que integrar a este colectivo en su plantilla no trae más que ventajas. “Son muy trabajadores y crean un clima de buen rollo en la empresa”, concluye Garrido. rafael

 

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